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Terapia génica y magnetismo
Hasta 1944 no se sospechaba que el ácido disoxirribonucleico, ADN, fuera la molécula capaz de asegurar la transmisión de los caracteres hereditarios de célula a célula, generación tras generación. Su limitada variedad química no permitía suponer que poseyera la versatilidad y ductilidad necesarias para almacenar la información genética de los seres vivos.
No fue entonces sin asombro que a partir de ese año el ADN se convirtió en centro de interés de la biología. Hoy sabemos que esta molécula, capaz de autoduplicarse y transmitir así su información, es una estructura dinámica y cambiante. Los avances logrados en el estudio de sus formas auguran un tiempo en el que se pueda comprender mejor su arquitectura y topología y la manera en que los microcambios moleculares provocan macrocambios en el funcionamiento genético.
La ingeniería genética es electromagnética en su carácter Los factores medioambientales - la luz y otras radiaciones electromagnéticas como el calor de la radiación, ruido, todo tipo de polución - causará cambios electromagnéticos en el ADN. El RNA no sólo es un mensajero para el ADN. De las proteínas cromosomáticas, los histones son altamente alcalinos mientras que las proteínas no-histónicas son ácidas. El compuesto de adenina a thymina y cytocina a guanina está gobernado por leyes electromagnéticas.
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Nueva forma de terapia genética basada en el magnetismo
Es posible guiar genes sanos a través del organismo mediante imanes. Un grupo de científicos trabaja en el desarrollo de un sistema magnético que podría resolver algunos de los escollos de la terapia genética tradicional, la necesidad de utilizar los llamados vectores virales.
Se trata de una nueva forma de terapia genética basada en el magnetismo. Han acoplado nanopartículas de óxido de hierro en genes sanos destinados a reemplazar a genes enfermos y los han colocado en el lugar preciso del organismo guiándolos desde el exterior mediante imanes. A través del sistema linfático y de los riñones estas nanopartículas extrañas pueden abandonar el organismo una vez cumplida su misión. La técnica se ha experimentado en ovejas y ha funcionado, esta tecnica parece prometedora.
Riesgos de la terapia genética tradicional
Uno de los problemas de la terapia genética ha sido la falta de medios seguros para transportar los genes terapéuticos al interior de las células. El objetivo principal de la terapia genética es sustituir aquellos segmentos de ADN mutados o deficientes –y que puedan originar enfermedades- por otros similares pero no mutados que corregirían de forma definitiva la mutación genética, posibilitando de esta forma la salud.
Para insertar el gen que lleva a cabo la corrección, se emplean ciertos virus a los que se denominan “vectores transportadores”, y que son introducidos en las células. El ADN de estos virus se inserta de manera natural en el ADN de la célula, corrigiendo los defectos genéticos.
Sin embargo, estos microorganismos transgénicos o vectores virales no son del todo seguros ni efectivos, y pueden mutar influyendo negativamente en el ADN celular original.
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Conclusiones positivas
Lo que se intenta hacer es, por tanto, convertir las nanopartículas de óxido de hierro en vectores seguros, que no infecten el ADN celular y que, además, puedan ser controlados de manera más precisa gracias a la utilización de imanes que dominen sus movimientos.
Las nanopartículas de óxido de hierro podrían tener otras aplicaciones: los imanes pueden manipularlas de manera que activen el crecimiento de células madre óseas. Experimentos llevados a cabo in vitro han demostrado que las nanopartículas de óxido de hierro, inyectadas en células madre, pueden hacerse vibrar con los imanes, movimiento que fomenta el crecimiento celular.
Se sabe que, en casos de fractura, el movimiento mecánico del hueso estimula su crecimiento, por lo que se acelera su curación. El mismo sistema podría utilizarse, a nivel celular, gracias a los imanes y a células que porten nanopartículas de óxido de hierro, ha explicado Hofmann para la revista australiana ABC.
Hofmann ha comunicado sus descubrimientos en la International Conference on Nanoscience and Nanotechnology. Sus investigaciones han sido publicadas recientemente por la revista Journal of Magnetism and Magnetic Materials.
En cualquier caso, esta investigación no es la primera en su género. En 2002, investigadores de la Universidad de Florida ya anunciaron otro sistema para utilizar partículas de hierro en la manipulación genética, aparentemente con resultados alentadores.
[Práctica de la magnetoterapia]
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