| Formación práctica sobre salud y desarrollo personal
La educación de la fortaleza
La personalidad se forja con hábitos perfectivos. Los clásicos han llamado a esos hábitos, virtudes. Las virtudes intelectuales, perfeccionan la inteligencia; las virtudes morales, perfeccionan la voluntad libre. Libertad es dominio de sí; ser libre es ser dueño de los propio actos, señor de sí mismo, escoger lo que se quiere escoger, amar lo que se quiera amar, querer lo que se quiere querer. Sin virtudes, no hay libertad práctica sino veleidad: como una veleta que gira en la dirección del viento que sopla, que no se mueve a sí misma, que en el fondo no quiere lo que quiere querer sino el primer bien efímero con que se topa y que " si bien ponderara las cosas " rechazaría sin contemplaciones. La virtud se adquiere como un beneficio añadido al ejercicio concreto de las propias facultades. Es como un premio que la naturaleza se otorga a sí misma. Sin motivación no puede haber aprendizaje”
Si bien el término motivación muchas veces se lo confunde con el de estimulación los mismos no son sinónimos aunque ambos conceptos son complementarios y se relacionan íntimamente entre sí.
Relación entre autoestima y uso de drogas
Muchas personas pueden pensar que si modifican de esa manera el estilo de vida que llevan, entonces la vida resulta aburrida. Otras pueden creer que es imposible modificar cualquiera de dicho hábitos, quizás sientan que si cambiaran dichos hábitos serían “desplazadas” de sus respectivos grupos de pertenencia. Estudios realizados sobre este particular muestran que personas con problemas de drogodependencia suelen tener una baja autoestima o lo que es lo mismo, una deficiente imagen de si mismos. Quien se siente bien consigo mismo tiene mayores probabilidades de no usar fármacos y drogas. Por esta razón: no necesita recurrir a artificios externos a si mismo para reafirmarse, explorar experiencias, comunicarse, conseguir sus objetivos o integrarse en el grupo de iguales. Ayudar; por lo tanto, a los niños, jóvenes y adultos a sentirse bien consigo mismos, estimulando los éxitos, evitando comparaciones entre sus resultados y los de los demás, dándoles responsabilidades, ofreciéndoles confianza y demostrando cariño o amistad no condicionada a los logros, reforzará un buen proceso educativo y de construcción de la personalidad que redundará sobre las posibilidades de abstinencia de fármacos, alcohol y otras drogas
Hábitos vinculados a la fortaleza
En situaciones ambientales perjudiciales a una mejora personal, se debe crear resistencia a las influencias nocivas, soportar las molestias y entregarse con valentía a fin de poder influir positivamente y vencer las dificultades que impiden lograr objetivos El concepto de “estrés” está íntimamente relacionado con el concepto de adaptación. El cual es considerado como un estado de tensión general del organismo que aparece bajo la acción de un excitante. Existe una diferencia de función cerebral entre el “estrés bueno”(los desafíos que nos movilizan y motivan) y el “estrés malo”(las amenazas que nos abruman, paralizan o desmoralizan)
El deporte como fuente de satisfacción
El solo hecho de practicar un deporte resulta, en muchos casos, gratificante en sí mismo. Ayuda a relajar las tensiones, a equilibrar las energías, a mantener una adecuada forma física y por lo tanto encontrarse mejor. Es importante aprender a buscar éxitos, incluso en pequeños asuntos. Es más probable obtener el comportamiento deseado si se pone el énfasis en los aspectos positivos en lugar de llamar la atención sobre lo negativo. En el deporte no siempre se puede ganar. Intentarlo, tratando de dar lo mejor de uno mismo, es ya un hecho positivo que, en el caso de niños y jóvenes, hay que elogiar. Las personas que no realizan algún tipo de actividad física, encuentran imposible, en la práctica, manejar el estrés en su vida cotidiana de manera satisfactoria. Aún en la condición ideal en que una persona “resolviese todos sus problemas” sería necesario que realice algún tipo de actividad física. Es tan vital para la salud del organismo como ingerir alimentos, asearse o dormir en forma cotidiana.